A los 34 años después de muchos
intentos por mantenerse limpio tuvo su despertar espiritual en un Centro
de Rehabilitación que marco el derrotero de ayudar a otra gente con el
ejemplo vivo. A partir de esa etapa fue indispensable en su vida, pasar el
mensaje con su testimonio.
Cuando se da cuenta de que había
tanta necesidad y de que los grupos tradicionales de auto ayuda eran
insuficientes para atenderla tomo la iniciativa de crear un centro de
rehabilitación que cumpliera con las expectativas de trabajar un tiempo de
3 meses con los enfermos que no podían mantenerse limpios de un día para
otro.
Fue así que en el mes de Agosto
de 1998 AMAR Chihuahua abrió sus puertas a todo tipo de personas con
problemas de alcoholismo y drogadicción.
Eduardo nunca distinguió a
ninguna persona para tener la oportunidad de rehabilitarse, pues nunca fue
un obstáculo para ello la precaria situación económica o social de los
enfermos.
La permanencia de tres meses a
puerta cerrada, trabajando una terapia dura basada en el programa de los
doce pasos de Alcohólicos Anónimos y Narcóticos Anónimos. Por su carisma y
entrega al servicio y a los demás, se hizo merecedor de un legítimo
liderazgo y con un gran respeto se le llamo cariñosamente "El Padrino".
El Padrino tuvo una misión muy
clara: "Devolver la dádiva que el una vez recibió ¡Otorgar la esperanza de
vivir una vida digna!"
Su entrega al servicio y a su
mística en el trabajo, su liderazgo y su gran capacidad de entendimiento,
le hicieron merecedor de grandes expresiones de cariño que harán que su
recuerdo permanezca siempre entre nosotros.
El legado que deja a través de
su obra, de aquel sueño que una vez tuvo son motivos para continuar con
este movimiento para darle a las personas una esperanza de vida y la
posibilidad de reincorporarse a la sociedad que una vez los rechazo.